Beach Fossils: un show lleno de energía en C. Art Media

Beach Fossils, el grupo de Nueva York, se presentó nuevamente en el país para hacer un recorrido por su trayectoria e incluir canciones de su último álbum, Bunny.

El grupo ofreció un show atravesado por una serie de gestos que se exhibían como detalles, pero exponían la necesidad de encontrarse físicamente juntos en comunidad. Así, Beach Fossils presentó una propuesta en la que las guitarras adquirieron una dimensión casi ritual: pasaban de unas manos a otras como si representaran la transmisión del conocimiento y de la experiencia a través de la música. A ese intercambio se sumaron muestras de afecto, roces, besos y sudor, construyendo una experiencia colectiva en donde la cercanía entre los cuerpos era parte fundamental de la propuesta.

La banda hizo referencia a su ausencia de los escenarios durante este año, señalando que la principal razón se debe al proceso de grabación de su próximo álbum. En este contexto, Dustin Payseur, líder y cantante, expresó que la presente gira tiene una dimensión especial para el grupo, en la que son capaces de ser conscientes de este momento, reconocer a sus amigos y agradecer a quienes se acercaron para ser parte.

El espectáculo de Beach Fossils se manifestó como una fuerza contenida, articulada a través de un repertorio que recorría las distintas etapas de su trayectoria. El setlist combinó canciones de What a Pleasure, Clash the Truth, Somersault y Bunny, además de “Daydream”, del primer álbum de la agrupación. Cada tema daba cuenta de la evolución musical a lo largo de los años, sin dejar de lado la euforia y el entusiasmo que atravesaron la noche.

El entusiasmo no se limitó a quienes estaban frente al escenario. Desde allí, Beach Fossils también dejó en evidencia su sorpresa y gratitud ante la recepción argentina, que comenzó a corear su nombre. En ese intercambio, Tommy Davidson, guitarrista y compositor, asumió un papel especialmente cercano, desplazándose por el escenario con naturalidad y construyendo una comunicación distendida con los espectadores. Entre comentarios espontáneos, bromas y gestos de complicidad, la distancia entre escenario y público pareció diluirse, convirtiendo el recital en un espacio de encuentro más que en una experiencia estrictamente contemplativa.

En un momento, la banda preguntó si alguien estaba celebrando su cumpleaños. Ante la pregunta, los propios integrantes señalaron en tono jocoso que se trataba del cumpleaños de Jack Doyle Smith, el bajista de la agrupación, provocando que la gente comenzara inmediatamente a cantarle el Feliz cumpleaños. Sin embargo, pocos instantes después, revelaron que se trataba de una broma y retomaron la consulta entre los presentes para identificar a quienes efectivamente estuvieran celebrando. La situación sirvió como introducción para “Birthday”.

La gente acompañó cada canción con gritos y euforia, elevando progresivamente la intensidad. Algo que destacó en la presentación de Beach Fossils fue que no tenía miedo de romper el clima, casi cinematográfico, que creaban. Los cambios de ritmo, las interrupciones y las variaciones de intensidad funcionaron como contrapunto a ese ambiente, evitando que la propuesta quedara reducida a una experiencia contemplativa y otorgándole al show un carácter dinámico y sensorial.

Beach Fossils también demostró ser plenamente consciente de esa dimensión sensorial. En un momento de la presentación, Dustin Payseur interrumpió la música y pidió que se apagaran las luces para que quienes estaban allí encendieran las de sus celulares y generaran una atmósfera de mayor intimidad. El pedido estuvo acompañado por un juego de palabras alrededor de “flash us”, aprovechando el doble sentido para referirse al acto de exhibirse mostrando los genitales o el pecho de forma rápida e imprevista. La respuesta convirtió las pequeñas luces de los teléfonos en parte de la puesta en escena, transformando por unos instantes el C. Art Media.

Al finalizar la presentación, Tommy Davidson fue el último integrante en abandonar el escenario. Antes de hacerlo, arrojó dos listas hacia el público y dejó su guitarra encendida, prolongando durante algunos instantes el trance que había atravesado el cierre. El silencio se interrumpió con el regreso de Anton Hochheim, el baterista, quien fue el primero en volver a hacer sonar su instrumento, dando inicio al encore. Poco después, el resto de los integrantes regresó para interpretar tres canciones más: “Down the Line”, “Crashed Out” y “Daydream”.

El cierre definitivo encontró a Beach Fossils compartiendo el escenario junto a Wishy. Nina Pitchkites, cantante de la banda, tomó la pandereta mientras los demás integrantes acompañaban la escena entre bailes y gestos de celebración. La imagen condensó el espíritu de una noche marcada por la música y el encuentro en comunidad, dejando como recuerdo un momento significativo tanto para la banda como para quienes estuvieron allí.

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