Javiera Mena abrió en Buenos Aires la celebración por los 20 años de Esquemas juveniles

Con entradas agotadas en Deseo Club, la artista chilena dio inicio en Argentina a una celebración especial de su emblemático álbum. Una noche de pop electrónico, invitados y nuevas lecturas de canciones que marcaron su recorrido.

El público colmó Deseo Club a la espera de los primeros sonidos y de la voz de Javiera Mena. Con las luces apagadas, la expectativa fue creciendo hasta que comenzó a sonar “Supapilapuso”, una elección significativa por tratarse de una canción incluida en Primeras composiciones 2000-2003, material anterior a Esquemas juveniles. Esta vez, el tema apareció con un sonido actualizado, más eléctrico y sin la guitarra acústica. Unos segundos después, Javiera salió corriendo al escenario y lo recorrió de punta a punta para dar paso a “Al siguiente nivel”, de aquel álbum que convocaba al público esa noche. Con los brazos abiertos y entregada a la recepción de los presentes, alternó su lugar frente a los sintetizadores con un despliegue escénico cargado de carisma.

Cuando llegó “La joya”, la artista se alejó de los sintetizadores para darle espacio a la energía bailable de la canción, que se extendió por todo el recinto. También volvió a recorrer el escenario, mientras las transiciones entre temas aportaban continuidad al espectáculo. Una de ellas fue la que enlazó “La joya” con “La carretera”. Más adelante, durante “Sol de invierno”, apareció por sorpresa el primer invitado de la noche: Santiago Motorizado, de Él Mató a un Policía Motorizado. Su presencia recibió una cálida respuesta del público y dio lugar a un dúo que continuó con “Mar de coral”, canción del último álbum de Mena, Inmersión, en la que participa el músico argentino. La voz profunda y penetrante de Santiago acompañó a la artista chilena en uno de los cruces destacados de la presentación.

Más adelante, el espectáculo recuperó su forma electrónica con “Ahondar en ti”, “Sincronía, pegaso”, “Luz de piedra de luna” y “Sufrir”. La sucesión de canciones permitió alternar distintos climas sin perder la intensidad de la pista. Entre sintetizadores, melodías envolventes y estribillos que el público acompañaba de principio a fin, Javiera sostuvo una dinámica escénica que encontraba su fortaleza en la combinación de baile y sensibilidad pop.

La aparición de Miss Lupe durante “Diva” sumó otro momento destacado. La invitada se incorporó a la interpretación para compartir una versión atravesada por una energía especialmente bailable, en sintonía con el carácter festivo de la canción. Por su parte, “Espada” contó con la participación de Juliana Gattas, cuya presencia propuso otro encuentro entre referentes del pop electrónico argentino y chileno. Las colaboraciones encontraron su propio lugar dentro del repertorio y ampliaron el universo musical de esta celebración.

Con “Los olores de tu alma”, Mena se acercó al tramo final del primer bloque. Sin embargo, la despedida del escenario no significó el cierre de la noche. Luego de la respuesta del público, regresó para inaugurar el primero de los dos encores con “Perlas” y “Está en tus manos”. Fue entonces cuando llegó uno de los momentos más sensibles e íntimos de la presentación: la incorporación del Coro Juveniles, integrado por tres mujeres vinculadas a la escena independiente: Babeblade, Lucía Taubas, de Sunlid, y Luna Etc, de No Me Toques. Junto a ellas, Javiera presentó “Esquemas juveniles”, “Cámara lenta” y “Un audífono tú, un audífono yo”. Con una disposición más íntima, sostenida por el piano, la voz y los arreglos corales, las canciones adquirieron otra dimensión. La intervención de las tres artistas permitió recuperar el costado más melódico y emotivo del repertorio, en contraste con la energía bailable que había predominado durante buena parte del concierto.

Tras una nueva despedida, Mena volvió al escenario para un segundo encore que terminó de encender el recinto. “Hasta la verdad” y “Otra era” recuperaron la intensidad electrónica y el movimiento colectivo, antes de llegar a “Yo no te pido la luna”, elegida para cerrar definitivamente una presentación de aproximadamente dos horas. El público acompañó el último tramo con la misma entrega que había sostenido desde el comienzo. Así, Javiera Mena concluyó una noche que reafirmó su conexión con el público argentino, con la presencia también de seguidores llegados desde Chile para compartir esta celebración de los veinte años de Esquemas juveniles.

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