Una danza diversa e interminable

Dancing Mood + Morbo y Mambo en Fiesta Clandestina

La Fiesta Clandestina del viernes pasado sucedida en Groove tuvo como protagonistas a Dancing Mood y Morbo y Mambo. Estas dos bandas instrumentales se caracterizan por su música rítmica que incita al baile constante.

A la 1:30 hs comenzó su concierto el sexteto de Morbo y Mambo. Este grupo fusiona géneros como el jazz, rock, electrónica, dub y funk con una guitarra, un bajo, batería, teclado, trombón y trompeta. Cada canción tuvo una compleja estructura, y se vivió un cambio de géneros en las distintas canciones que tocaron. Morbo tiene la cualidad de tocar rock pesado en un tema y sin dejar de sonar, pasar a otra canción con base de electrónica para cambiar por completo el estilo de la música. Esta faceta le dio dinámica y espontaneidad al show.

El filtro psicodélico se encontró presente en todo el recital, e hizo que sea una experiencia de trance estar escuchándolos. Te adentraban a un viaje intergaláctico, una sensación de perder la noción de donde estas al fundir tu cuerpo y mente en la música. Su performance en vivo fue una transformación constante de sonidos que crearon una atmósfera frenética de bailes descontrolados.

Al término hubo alrededor de una hora de canciones de rock transformadas con un agregado de base cumbiera. Se escucharon temas de Franz Ferdinand, The Strokes y Major Lazer por ejemplo combinado con este último género. Un intervalo bastante prolongado y muy monótono.

Fue el momento del ska de Dancing Mood, banda liderada por su trompetista Hugo Lobo. Nueve músicos compusieron la orquesta que dio un recital animado y más apacible que el primero. Instrumentos de viento como el trombón, la trompeta, flauta traversa y saxofón guiaban las canciones con una base de reggae detrás. El nivel de intensidad era considerablemente menor, la música de esta banda es amena y sencilla de escuchar. Se podía hablar por encima y disfrutar de que esté de fondo por momentos, su sonido no estallaba como el de Morbo y Mambo, si no que daba el pie para bailar este ritmo compañero y festivo.

Los tiempos y la armonía con que se conjugaron los instrumentos los destacó. En ocasiones tocaban todos a la vez y por otro lado cada instrumento de viento y la percusión tuvo su sólo con una base detrás. Fue un final relajado, que apaciguo las energías y se encontró con un público reducido en cantidad por la fatiga de la larga noche.

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