Fonso y Las Paritarias en Niceto: canciones en movimiento, una banda en ajuste fino

Fonso y Las Paritarias pasaron por Niceto con un show que reflejó su presente: canciones en movimiento, una banda en evolución y un vínculo directo con el público.

Hay bandas que hoy eligen blindar cada segundo del show. Fonso y Las Paritarias van por otro carril: canciones al frente, margen para el desvío y una lectura bastante precisa del momento que están atravesando. El paso por Niceto funcionó como foto de presente: una banda más afirmada en su identidad, con material que ya encontró cuerpo en vivo y con la sensación de estar en expansión, tocando seguido y probando cómo respira el repertorio frente a públicos distintos.

El arranque con “Eso no es amor” marcó coordenadas sin rodeos. Es una canción que discute los vínculos desde la ironía —más filosa que solemne— y en vivo gana espesor. El cierre con el outro de “Highway Star” no fue un adorno: ubicó a la banda en una tradición rockera que toman sin nostalgia. “No me afecta” y “Consumir” reforzaron ese eje contemporáneo: apatía, saturación y una narrativa generacional que evita el golpe bajo.

El episodio técnico en “Motín” terminó siendo revelador. La jam improvisada no sólo sostuvo el clima, sino que dialogó con la propia idea del tema: desorden, ruptura, cierta tensión que no busca resolverse rápido. Ahí aparece una de las mejoras más claras respecto a etapas anteriores: la banda hoy confía más en el tiempo de las canciones y en su capacidad para habitar el imprevisto sin que todo se caiga.

En el bloque medio, el set se volvió más profundo que variado. “Enemigos de la fantasía” y “Salir del confort” trabajan sobre la incomodidad como motor, mientras que “Distinto a lo que creía” y “Entre las paredes” bajan la guardia para exponer dudas, expectativas corridas y un pulso más introspectivo. No son “temas lentos” en el sentido clásico: son momentos donde la banda deja que el discurso pese más que la inercia.

La parte más abierta del show llegó con “Esmeralda”, “Chan chan” y “Hudson”. Ahí se nota otra evolución: mayor elasticidad en los arreglos, menos rigidez en las versiones y una búsqueda por evitar que todo suene a una sola cosa. Esa decisión le da aire al set y evita el efecto bloque.

El cierre recuperó tensión sin caer en piloto automático. “Parlante naranja”, “Sabias palabras” y “Sigo pensando igual” condensan una postura más frontal —casi de manifiesto— que se potencia en “Nevermind” y “Tomar las armas”. “Gris analgésico” prepara el terreno para “Malandra”, un final que no clausura tanto como deja vibrando la sala.

En términos de contexto, el show también deja pistas. Fonso y Las Paritarias vienen sosteniendo una frecuencia alta de presentaciones y probando repertorio con lógica de gira corta —fechas encadenadas, ajustes finos, versiones que cambian— más que con la idea de un “show definitivo”. Eso se traduce en una banda más suelta, con menos necesidad de demostrar y más interés en construir. No es un detalle menor: muchas de estas canciones están en una etapa donde todavía pueden mutar, y el vivo es el laboratorio.

La cobertura fotográfica de Juana Ghezzi acompaña bien esa lectura: imágenes que capturan proceso más que pose, movimiento más que postal cerrada. En conjunto, lo de Niceto no se presenta como consagración ni como promesa, sino como algo más interesante: una banda en pleno ajuste fino, entendiendo qué quiere decir y cómo decirlo, mientras sigue tocando para descubrirlo.

Ayúdanos a seguir creciendo

Si te ha gustado la nota, podés hacer una pequeña contribución para ayudarnos a seguir adelante con el proyecto. Si estás en Argentina, podés hacerlo a través de este enlace, y si te encuentras en cualquier otro lugar del mundo, aquí tenés el link correspondiente. ¡Gracias por tu apoyo!