Entre el entusiasmo y la melancolía

Future Islands en Niceto Club

Indie Folks realizó la primera edición del Walkman en Niceto Club y convocó a Telescopios, Gativideo, Fonso y Future Islands, este útlimo como protagonista. Los estadounidenses, quienes empezaron en mayo a girar por México y terminarán este sábado 12 en el Festival Fauna de Chile, dieron inició a su primer concierto en el país a las 23 15 hs.

Apenas arrancó ya se pudo apreciar el esqueleto de la música disco que ofrece el synth pop. La batería de Michael Lowry, a diferencia de su ligereza en los álbumes de estudio, rebotó en el pecho de cada uno. Su velocidad y ritmos eran similares a los de Joy Division, funcionó como conductora de la masa de sonido. El bajo eléctrico tocado por el estático William Cashion texturizaba la mezcla. La sintonía de este instrumento con el primero daba la base para el movimiento, una reunión contundente y armoniosa.

Por otro lado los teclados ambientadores y versátiles de Gerrit Welmers le aportaron singularidad a las canciones. Sonidos similares a los de New Order ,pero con una lentitud que los acercaba a Kraftwerk. Espaciales, le dieron color y un contorno a la musicalidad del grupo. Este aparato terminaba de darle el estilo electrónico al conjunto.

Todo este fondo se construía para la voz de Samuel Herring. Un cantante que tiene como principio ser parte de cada canción, fundirse en sentimiento con ella. En ocasiones bailaba, en otras simulaba pegarle al piso, se retorcía, cambiaba su voz a un gruñido de bestia o desgastada a lo Brian Johnson. Su expresividad lo hacía poner con ojos saltones, una cara de loco que contrastaba la entusiasta música instrumental. La melancolía de las letras se manifestó en sus pasos, actuaciones y vocales que transmitían sufrimiento. Un caballero, vestido formal con camisa adentro pero con una explosión de sensaciones que lo hacían aullar como un monstruo. Es chocante la capacidad de Samuel para mantener la voz en todo el show, teniendo en cuenta su exagerado uso y que fue el sexto recital que dieron en tan sólo 10 días.

El concierto contó con 22 canciones, e hicieron hincapié en sus últimos dos discos “The Far Field” y “Singles”. Ágil y dinámico, el nivel de energía se mantuvo alto durante la hora y media que sonaron. La falta de diversidad instrumental y la complicada distinción de algunas de sus canciones fueron los únicos puntos débiles que dejó esta presentación.

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