El Robot bajo el Agua en La Tangente: Lindos recuerdos

El Robot retomó los escenarios para presentar El lado velado, su último disco de estudio, con una fecha más que emotiva.

La noche inicia de forma muy repentina en la oscuridad estrellada de La Tangente. Las bases de Asistencia y La ola se estiran y los temas se entrelazan. La típica del Robot, la que todes esperamos. Sigue Verte como estas, la primera que interpretan del nuevo álbum El lado velado (2019). Me sorprende la dimensión bailable de esta canción. Siento lo mismo con Embudo. Puedo ver que no soy la única que ensaya danzas, que se deja llevar por esta nueva propuesta sonora del Robot. Soledad y Curso, ápices del álbum Lo nuevo de ataque (2007), se enredan con Ahí van. Las personas a mí alrededor cantan con los ojos cerrados. Puedo ver en sus pestañas apretadas y algo húmedas, como viajan a esa profundidad que es tan propia del Robot.

La lista sigue, y nos encontramos En la cima, otro corte del último disco. Veo como los haces de luz bailan como materializados sobre el escenario. Colores vivos que se mueven entre los integrantes de la banda crean contraluces, obscuridades y entrecruces. Me dejo hipnotizar también por la puesta de luces.

Sigue Ver-tiente, en una sugerencia indispensable para la autenticidad del alma, y la pegan con Te Quiero y Algo. La seguidilla de canciones de principios del 2000, que Nicolas canta a veces sobre un solo pie, nos hermana en este interpelar emocional comunitario. Nos envuelve la base musical ininterrumpida y sus sonidos tan pacíficos. La secuencia termina con De frente, y mis lágrimas no son las únicas entre el público.

Al término de Pichon, alguien del público pide “el señor”, pero el cantante responde que “el señor está en todos lados”. Paciencia, ya nos van a complacer hacia el final…

Sigue Acuerdos, una más del último álbum. El tema me canta sobre los “…acuerdos que hacemos para sobrevivir”, y pienso en la alta jerarquía que ocupa El Robot en mi poliamorosa configuración musical. Pero ahora dejo de pensar, para moverme con Chispa y La moto. En medio de un silencio subsiguiente, alguien declara: “Te amo robot”. Une lo expresa, pero a todes interpela.

Se nos abre el corazón en, por lo menos, dos partes cuando escuchamos los primeros acordes de Te cortastes. “No necesito tenerte lejos para extrañarte…”. Me pregunto si se emocionan cuando ensayan este tema. “…ni necesito escuchar tu voz para saber que estás diciendo”. Me pregunto cómo hacen para no llorar cada vez que ensayan este tema.

La banda abandona el escenario por un microsegundo, y vuelve para hacer Núcleo y Lumpen. El público empieza a pedir temas viejos, y una vez más nuestras energías vibran al tope: suena Decime. Se hace presente Destrabando la palanca, el primer EP de la banda, al que le tenemos tanto cariño. Bomba cierra la noche, al igual que Solo resta sumar (2006), su segundo disco.

La banda se despide y agradece de corazón. Sus integrantes desaparecen y se escucha 9,47 de Juan Stewart. Nos acercamos al escenario a sacar algunas fotos, a ver si podemos captar alguna de las partículas que todavía quedan suspendidas de esta materialización de nuestras emociones. Esta es la mística del Robot bajo el Agua. La fiesta de la que somos todos protagonistas.

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