Dos momentos

Phil Collins || Campo Argentino de Polo || 20.03.18

Phil Collins, uno de los músicos británicos más importantes de la historia, regresó a los escenarios después de 10 años de ausencia ofreciendo una gira por Latinoamérica. El año pasado, Phil retornó a los escenarios en la apertura del US Open en Nueva York, anticipando su Tour mundial. Precedido por los Pretenders, la banda liderada por Chrissie Hynde, quienes tocaron todos los clásicos que la gente esperaba escuchar.

En los recitales donde los que pisan el escenario son leyendas vivas, nos gusta prestar atención a dos momentos fundamentales: el momento en el que entran y el momento en el que salen. Y en el caso de Collins fueron momentos de mucho significado, y nos referimos al significado que hay detrás de lo que perciben nuestros sentidos, que siempre es limitado.

Al entrar al escenario caminaba muy despacio, apoyado en un bastón y buscando presuroso el sillón desde el que cantaría toda la noche. En ese instante se siente inquietud y admiración por el coraje de Phil al estar haciendo una gira, visitando varios países y cantando ante multitudes estando en una condición física limitada. ¿Pero qué son las limitaciones para los que son grandes en serio?.

Apoyado por una banda de músicos descomunales (incluido su hijo, legado de baterista, de solo 16 años), Collins entregó uno de los mejores conciertos a los que podemos asistir. Quizás alguien pudo haber extrañado alguno de los clásicos  y menos sus imágenes de archivo que hicieron lagrimear a absolutamente todos los presentes, salvo algún despistado), pero ¿cómo hacer lugar para todos los temas que conocemos de Phil? ¿Cuántas horas debería durar el concierto? Phil Collins vino y dio todo lo que tenía para dar. Y eso es todo lo que esperamos de un artista.

«Another day in Paradise» «More Night», «Separate Lives», «Two Hearts», «Both sides of the story», y «Dance into the light» fueron algunos de los tantos hits que sonaron durante la noche

Sobre el segundo momento: nos gusta ver cómo se retiran del escenario las leyendas. La banda completa se despidió en el centro del escenario. Después de saludar, él comenzó a caminar despacio hacia la derecha (el lado opuesto al que había entrado) y un instante antes de desaparecer giró hacia el público y, sonriendo por última vez, levantó el brazo

 

 

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