El Zar | C Art Media | 10.04.2026 | Ph. Mica Goyeneche

El crecimiento no siempre es sinónimo de avance lineal. A veces también implica detenerse, revisar, incomodarse. El Zar atraviesa hoy ese momento y su show del 10 de abril en C Art Media lo dejó bastante en claro. Con la sala agotada, la banda mostró solidez y control, pero también cierta prudencia: un grupo que ya sabe dónde está parado, aunque todavía no parece apurado por dar el salto definitivo.

El recital no buscó golpes de efecto inmediatos. Arrancó con “Perdido” y “La forma de estar solo”, y desde ahí construyó un recorrido largo, medido, sin ansiedad por apurar climas. “No entiendo si es amor”, “Todo al revés”, “¿Qué pasa?” y “Las voces” aparecieron como parte de una narrativa ya conocida, donde la melancolía sigue siendo una herramienta, pero ya no el único refugio.

Paradiso (2024) funciona como eje conceptual del show. No porque concentre los momentos más celebrados, sino porque ayuda a entender el presente de la banda: un disco que amplía el sonido, suma capas, pero evita el quiebre frontal. En vivo, eso se traduce en una puesta más pensada, en un set que sube y baja sin apelar a la euforia permanente. Hay respiración, hay transiciones, hay silencios. Y también hay momentos donde esa búsqueda de clima roza cierta meseta emocional.

La primera mitad avanzó con “Salgo corriendo”, “Imprudente”, “Tiro y no te saco”, “De otra vida” y “Película”, antes de un interludio instrumental que dividió el show en dos bloques claros. La segunda parte sostuvo el pulso con “Apasionado”, “Tarde o temprano” y “Perdiendo el control”, aunque sin grandes sorpresas estructurales. El Zar no parece interesado —al menos por ahora— en romper su propio molde.

El verdadero quiebre de la noche llegó con los invitados. Julián Kartún y Cachorro López se sumaron para una versión de “Así es el calor” (Los Abuelos de la Nada) que funcionó más como gesto que como cover. Kartún aportó su energía habitual, ese caos controlado que siempre desarma un poco cualquier lógica previa. Cachorro, en cambio, apareció desde otro lugar: sobrio, casi silencioso, pero con un peso simbólico imposible de ignorar. No es solo una figura histórica: es un recordatorio de cierta tradición pop argentina con la que El Zar dialoga, aunque nunca termine de abrazar del todo.

Hubo también espacio para los guiños más previsibles. El cover de “Prófugos” de Soda Stereo, correcto y respetuoso, no buscó relecturas profundas ni rupturas. Funciona, suma, pero no incomoda. Distinto fue el caso de “Rojo Rubí”, la canción inédita que la banda presentó como adelanto de su próximo disco, actualmente en proceso junto a Nicolás Btesh. Ahí, por primera vez en la noche, aparece algo verdaderamente nuevo: una señal de que El Zar todavía está probando, ajustando, viendo hasta dónde puede estirar su propio lenguaje.

El tramo final llegó con “Bandido”, “Parte de mí” y “Superstar”, y el bis —“Paraíso”, “El momento perfecto” y “La declaración”— cerró el show en un lugar seguro, con el público arriba. El anuncio de “estén atentos a octubre” funcionó más como guiño cómplice que como declaración formal. El Zar no promete más de lo que muestra.

Un detalle no menor fue la aparición, por primera vez, de los vinilos de Paradiso disponibles en el lugar. Un gesto que habla de una banda que cuida el objeto, el formato y cierta idea de pertenencia, aunque a veces parezca más atenta al clima que al riesgo.

Después de haber pasado por Obras Sanitarias en 2025, el regreso a una sala como C Art Media no se sintió como un paso atrás. Al contrario: pareció una decisión consciente. Menos épica, más control. Más cercanía, menos postal. El Zar hoy ocupa un lugar incómodo —y necesario— dentro de la escena: demasiado grande para ser promesa, demasiado contenido para ser fenómeno.

Lo del 10 de abril no fue una consagración ni una noche histórica. Fue algo más ambiguo y tal vez más interesante: la confirmación de una banda que sigue creciendo, pero que todavía no parece apurada por llegar. Y en un contexto donde casi todo busca explotar rápido, esa incomodidad no deja de ser una postura.

Ayúdanos a seguir creciendo

Si te ha gustado la nota, podés hacer una pequeña contribución para ayudarnos a seguir adelante con el proyecto. Si estás en Argentina, podés hacerlo a través de este enlace, y si te encuentras en cualquier otro lugar del mundo, aquí tenés el link correspondiente. ¡Gracias por tu apoyo!