Thee Oh Sees en Xirgú Espacio Untref: Culto agresivo al noise colectivo

Thee Oh Sees | Xirgu Espacio UNTREF | 23.11.2018 | Ph: Diego Hómez

Atravesando el alto techo de un recinto escondido del San Telmo bohemio suena una voz dulcemente agresiva, sincronizada perfectamente con un juego de manos grunge de batería, distorsionado dúo de Mora + Germán, RIEL movía los cimientos del escenario con un espacio Xirgu a medio llenar, la banda que anda pateando desde el 2011 era una de las encargadas de abrir la fecha de los americanos de Thee Oh Sees. Al entrar sonaba parte de su “Paseo Psicodélico”, del nuevo material de una banda que va directamente a la cara, una propuesta poderosa y sencilla, un garage rock que durante momentos instrumentales parece tener su cara más intensa, romperlo todo y seguir.

Suena “451” y es sucio pero elegante, luces y medias negras, labios rojos y mirada concentrada de batería, necesario repetir esta banda, su discografía y su próximo recital, Mora baila su cabello en torbellino de ruido de guitarra distorsionada, y es todo lo que hace falta.

En quince minutos ya cantaba Agustín Bucich de GULI en su funk ambiental, sexteto hippie/indie perfecto para una noche de baile, letras espirituales de onda sexual, en temas como “Ansia” y “Mañana no!” se muestran perfectamente fusionados, es la nueva ola del sentimiento que invade la ciudad, con solo dos años de existencia, Guli tienen un espacio ganado en el circuito, regalan una noche lenta, con eco de luces y sentimientos indie. Cierran con “Denme Más”, tema que se espera de su nueva placa, próxima a estrenarse.

Luego, electro-rock time con In Corp Sanctis, “Libres van” “Eres Diferente” y “Las cuestiones que nos tienen preocupados”, desde un inicio se nota la diversión en la banda con química y un look relajado y cool, el cuarteto tiene un estilo definido con mucho indie/american rock, letras íntimas y atmosféricas regalan a un Xirgu casi lleno la psicodelia necesaria para la noche, el juego de voces es mágico y los sintetizadores encienden al público. Siempre un placer verlos en vivo.

Una hora después, cercano a las dos de la madrugada ya tendríamos a John Dwyer haciendo un juego de manos con su tablero de efectos salvajes mientras sonaba “Animated Violence” del “Orc (2017)”, el quinteto de San Francisco tiene 18 años de carrera y en vivo suenan brand new, todo un cordón de seguridad del espacio se ve obligado a sostener el vallado que tiembla ante la arremetida de un público encendido y a punto de estallar cuando Thee Oh Sees arranca con “Plastic Plant”, algún osado viola la seguridad y llega al escenario, salta al público en formato crowdsurfing y Dwyer asiente aprobando mientras golpea sus converse contra el piso.

Dan Rincón y Paul Quattrone son una máquina imparable de cuatro manos perfectamente sincronizada, los bateros hacen ruido al unísono, tal vez innecesarios pero definitivamente atractivos visualmente, al frente y al centro del escenario su complicidad metronómica brilla en “The Dream” y “Nite Expo”, el público no deja de calentar el espacio, fiesta descontrolada de noviembre, terapia necesaria para la sociedad actual. ¿Qué sería de nosotros sin el rock, el recital y la rabia descomprimida?

Un Tim Hellman descalzo lleva el ritmo en los dedos, en “Toe Cutter / Thumb Buster” del 2013 se nota disfrutar el vaivén de los temas, mira constantemente a un Tomas Dolan que esconde su B3 Organ y Mellotron detrás del estuche, ambos le dan ese art/psychedelic rock a Thee Oh Sees a la perfección

En “Ticklysh Warrior” aparece los Sees más punk/noise, ese que solíamos escuchar hace muchos años, hay una desesperación en su música, gritos ahogados de John en pleno ruido y la distorsión puede con todo como fuerza y sonido que golpea a la vez a la primera fila de ojos abiertos.

Dwyer es un animal, escupe al cielo y esquiva su saliva, tiene sobre su pecho su incomparable EGC DS SG-shaped guitar with P-90, a su lado, sembradío de efectos y sonidos, da la espalda al público para jugar con su Critter & Guitari Pocket Piano. Su voz es impecable y su punk attitude se muestra en “The Static God”, “Jettisoned” y en “C” de su más reciente disco “Smote Reverse (2018)”.

 

 

 

Todo es fuerte en una noche como esta, oleaje de fanáticos no dejan de saltar ante una banda que no parece envejecer, el culto a los de San Francisco se nota en cada escenario que tocan, aunque comercialmente tímida, los Thee son una potencia en vivo, magia que todos los conocedores del género entienden, aprecian y levantan puños al cielo con cada riff, cierran con el ruido de “Contraption / Soul Desert” y pareciera recargar de energía al Espacio Xirgu, esa última bocanada de fuerza y aire que viene en formato punk rock, Ah-ah, ah-ah-ah…Is that what they say?

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