«Nos gusta grabar tanto que grabamos hasta en post producción»

En la semana charlamos con Martín Barragán, voz y guitarra de «Menta», una banda que viene trabajando en silencio con canciones que buscan algo más allá. El año pasado editaron «Bardo», su primer LP con buenas repercusiones y con muchas presentaciones a lo largo de nuestra ciudad, el 9 de septiembre se presentan en el «CC No me olvides», pero antes hicieron un repaso por todo lo que dejó la grabación y lo que pretende dejar en el otro este proyecto musical.

¿Qué creen que va a sentir la gente con Bardo? ¿Es un trabajo más de expresión propia o buscan movilizar algo en particular?

Con la propia expresión buscamos movilizar algo en particular. No sabemos bien qué. Pero a nosotros nos moviliza hacer lo que hacemos y buscamos cierta empatía con el público. Esperemos que llegue a gente que le guste y que le deje algo para su vida, por más mínimo que sea.

¿Cuál creen que fue el mayor cambio desde el EP ‘Menta’ hasta ‘Bardo’?

Se crece mucho al hacer un disco e intentar tocarlo en vivo. Y a la vez empezar a componer otro y mejorar los temas que quedaron afuera que preferiste “guardarte” para más adelante, y que ahora tienen la posibilidad de formar parte de un disco nuevo inspira a un crecimiento también. Se cometen muchos errores de los cuales se aprende un montón. Los mayores cambios también tuvieron que ver con la llegada de Ger (batería) cuando estaba por salir el EP “Menta” en 2013 y la llegada de Tiv (bajo) para hacer “Bardo”.

¿Cómo fue la post-producción del disco? Entiendo que los instrumentos cuentan con algunos efectos, por qué? Qué querían crear?

Muchos de los efectos están en el vivo, es decir fueron grabados así, se trabajaron desde la preproducción. Y en cuanto a la post se regrabaron algunos instrumentos en espacios reales, es decir se volvieron a pasar por parlantes y a grabar en un sótano, en un garage y en un hall de un edificio tomándolos desde 2 pisos de altura pudiendo capturar la reverberación natural del lugar. ¡Nos gusta tanto grabar que grabamos hasta en la postproducción!

¿Pasar de un primer arte de tapa simple y minimalista, a uno donde se puede ver la fusión entre varios factores naturales desde galaxia hasta montañas, tiene que ver con la mezcla musical que se escucha en este disco? ¿Buscan algo más terrenal desde las letras pero «espacial» dentro de lo sonoro?

En el primer disco no teníamos mucho más que decir cómo decidimos nombrar al proyecto y tras la decisión de hacer todo el packaging nosotros mismos (todo, desde el cartón sin cortar…), fue la mejor opción y sobretodo la más sincera. Ya en “Bardo” decidimos trabajar con Mariano Peccinetti, un artista mendocino el cual nos voló la mente con sus trabajos. Decidimos elegir cada uno un elemento que crea que debía estar allí y con su gran ayuda y talento salió ese arte. Trabajamos los opuestos, complementos, el equilibrio, el caos ordenado. Ahí está la conexión con las letras, lo aéreo que encontrás en lo sonoro equilibrando la profundidad de las simples preguntas sobre cómo llegamos a donde estamos o la contemplación de lo que nos rodea, en varios niveles.

Están muy atentos a los cambios que van surgiendo y que los van transformando, entonces: ¿qué significa la canción ‘Mañana quizá’ para ustedes?

Que por más que estés atento y puedas transformarlo no quiere decir que siempre estés preparado para ello. “Hoy no quiero saberlo, mañana quizá quiera volver a entender”. Entender lo entendí, pero quizá no puedo procesarlo hoy. Pero ahí mismo está el germen de saber que se puede y que ese mañana llega si uno se ocupa.

¿Hasta donde quisieran llegar?

No sé realmente, pero sí me imagino poder despertar todos los días contento con que dejé algo en el mundo, por más chico que sea, sincero, de corazón y habiendo transpirado la camiseta, devolviéndole al cosmos algo de todo lo que nos da.

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