«Hay etapas que tienen que ser vividas en un determinado momento»

De La  Gran Piñata llega a Temperley para tocar por primera vez en Auditorio Sur, la fecha es el próximo 5 de agosto y será una noche tan especial como las que vienen viviendo a lo largo de 2017. Charlamos con Panter y repasamos varios puntos que marcan una distinción en la manera de trabajar y en la responsabilidad de llevar a cabo un proyecto de manera profesional.

Llegan a un nuevo espacio para la banda, y en el último tiempo esto se repite seguido, cuales son los puntos que deben tener en cuenta para un show así?

Los mismos que siempre, tratar de estar a la altura de las circunstancias. En principio hay que asegurarse que el lugar y la organización estén en condiciones óptimas para poder realizar el show en paz. Que estén dadas las condiciones, como para que la mayor preocupación ese día sea que todo salga como estuvo planeado, no nos gusta improvisar el día del recital.

La relación del público de La Piñata con la banda a veces excede lo incondicional. ¿A qué atribuyen este fenómeno del cual gozan una contada cantidad de bandas?

Eso quizás habría que preguntárselo a los seguidores de la banda, nosotros desde nuestra parte los disfrutamos e intentamos corresponder a ese cariño intentando mejorar cada vez en algo nuestros recitales.

«El equilibrio entre los opuestos» les permitió llegar a muchos oídos, y es la placa que más viajes les permitió hacer. ¿Entienden que esto es fruto de la maduración de la vida de DLGP o a algo puntual de las composiciones?

El equilibrio entre los opuestos nos hizo llegar a un montón de gente que antes por ahí había escuchado a la banda, pero no le había llegado. Creo que con la propia evolución de la música vino una evolución en cuanto al público. Las composiciones fueron madurando consecuentemente con nuestra propia maduración, entre las primeras canciones y las últimas hay más de diez años de diferencia y naturalmente, eso se nota.

En épocas de fugacidades y de situaciones de mucha vértigo, La Piñata se toma tiempo para dar cada uno de sus pasos. ¿Se sienten bichos raros a veces dentro de la escena? ¿Tienen un grupo de laburo que les recomiendo trabajar así?

Entendemos que existe una gran responsabilidad ligada a lo que hacemos, por eso creemos que hay etapas que tienen que ser vividas en un determinado momento. Pensamos que si te adelantas un par de casilleros, hay algo que te perdiste de aprender y eso no vuelve.
No nos sentimos bichos raros porque en nuestro grupo pensamos todos muy parecido, tratamos de hablar mucho entre nosotros y no comprar mucho lo que viene desde afuera.

La convocatoria es cada vez más importante en Capital, los espacios quedan chicos y se deben repetir funciones. ¿Sienten que faltan lugares de 3 mil personas para luego saltar a los grandes estadios cerrados? ¿Es algo que vienen sufriendo?

Faltan lugares si, pero en lugar de sufrir esa falta de espacios, estamos disfrutando el crecimiento en la convocatoria. Lo celebramos tocando más seguido y en mejores condiciones. Somos muy agradecidos de lo que estamos viviendo y estaremos felices si en algún momento llega el momento de tocar en estadios, mientras tanto, estamos viviendo con mucha intensidad el estar tocando en los teatros en los que hace cinco años soñábamos tocar.

¿Cuales son los pasos para la última parte del año? ¿Hay canciones nuevas en el corto plazo o es un punto que aún ni charlaron entre ustedes?

Tenemos diagramado el resto del año, a medida que se vayan confirmando los recitales vamos a ir anunciándolos en nuestra página web y las redes sociales, por el momento el gran paso es tocar en Auditorio Sur el 5 de agosto. En la sala están saliendo cosas nuevas pero todavía no hemos hablado de cuándo va a ver la luz algo de todo eso. Ojalá sea pronto, a medida que va tomando forma nos empieza a agarrar la ansiedad de tocar algo de todo eso en vivo.

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