Dancing Mood hizo de Vorterix una pista de ska, soul y reggae

La orquesta de Hugo Lobo recorrió su repertorio junto a Mimi Maura y atravesó una noche marcada por versiones, clásicos y un inesperado corte de luz.

Dancing Mood se presentó el sábado 12 de septiembre en el Teatro Vorterix con un repertorio que recorrió distintas etapas de su historia y puso nuevamente en primer plano el trabajo de una formación donde los vientos tienen buena parte del protagonismo. Ska, reggae, soul y versiones convivieron durante una noche que también tuvo espacio para algunas situaciones fuera de programa.

El comienzo pasó por “I’m Gonna Come Back to Brixton”, “2031”, “Musicology” y “The Killer”. Durante esta última canción se cortó la electricidad y la sala quedó a oscuras, pero la banda siguió tocando. El episodio, lejos de sacar al público del clima del recital, terminó sumándose naturalmente a una noche que encontró buena parte de su atractivo en la interacción entre músicos y audiencia.

El repertorio avanzó después con “Confucius”, “Last Chance N.G.”, “You’re So Delightful” y “Non Stop”, hasta la aparición de Mimi Maura. La cantante se incorporó para una serie de canciones que llevaron el show hacia el soul y el rocksteady, con versiones de The Beatles, Wings, Carpenters y Ronnie Dyson. “It’s Only Love”, “Close to You”, “My Love”, “For All We Know”, “Just Don’t Want to Be Lonely” y “A Groovy Kind of Love” fueron algunos de los momentos compartidos.

En el tramo final, Dancing Mood volvió a desplegar su costado instrumental con “Adiós Nonino”, “Maria”, “Africa” y “Eastern Standard Time”. El cierre pasó por “20 Minutes to Go”, “Dancing Mood Style”, “A mis abuelos” y “Police Woman”, en un repertorio que permitió cruzar distintas influencias sin perder la identidad que Hugo Lobo y la orquesta construyeron durante más de dos décadas.

La noche en Vorterix dejó una postal bastante precisa de lo que representa Dancing Mood en vivo: una banda con un lenguaje propio, capaz de moverse entre el ska, el reggae, el soul y las grandes canciones de otros autores sin que el formato de orquesta termine siendo una pieza de museo. Esta vez, además, hasta un apagón terminó formando parte del show.

Fotos: María Sol Cuello

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