Abstención Voto

Ausentismo en las elecciones: En el tercero nadie repara

En la elección legislativa del último domingo en Argentina, el 29% de los habilitados a votar no lo hicieron. Un número sobre el cual pocos analistas ponen el foco, ¿será el único que crecerá de cara a 2023?.

Los resultados eleccionarios siempre dejan mucho para analizar, desde lo discursivo, lo comunicacional, lo político, entre otras aristas. Sin embargo, en las últimas elecciones un nuevo tópico se va metiendo y ganando espacio: la abstención o el ausentismo. El interés en sufragar se va perdiendo a medida que se dan los recambios generacionales. Las causas son varias, y vamos a intentar desmenuzarlas a lo largo de este texto.

La primera en la cual nos vamos a detener tiene que ver con los actores principales. La poca llegada desde lo discursivo de los candidatos, lenguajes gastados, ideas trilladas y copia de baja calidad de diversas publicidades o contenidos que tienen éxitos entre los y las más jóvenes (léase el caso del FIT y su homenaje a la serie Okupas). El discurso político no llega a las plataformas en las cuales los más chicos ocupan su tiempo, y con el paso de los años este agujero será más grande y más difícil de rellenar.

Otro de los aspectos a los que se le puede atribuir este 29%, es a los padres o adultos referentes de los nacidos en el siglo que estamos transitando. Los jefes y jefas de casa son de la generación que vivió a flor de piel el 2001, gente que vio llorar a sus progenitores por el secuestro del ahorro o que padeció la crisis social que tuvo su pico en diciembre de aquel año. Así es muy complejo que en esa casa se pueda cultivar una vida eleccionaria tan rígida.

Este punto aplica a todas las edades, hablamos del hartazgo político. A veces la desilusión y la bronca gana a la hora de acercarse a emitir el voto. La impotencia de saber que con esa acción mucho no va cambiar, porque todas las góndolas ofrecen lo mismo es un concepto que tiene muchísimo peso en la balanza global.

Los medios de comunicación cumplen su parte muy importante, no solo ya desde lo televisivo sino que desde la penetración en las redes sociales llegan con ese mensaje a lugares insospechados. El trabajo diario tiene su cenit en la época eleccionaria, los problemas diarios liman al público y pueden terminar en un desinterés y en un desgaste total del receptor del mensaje/contenido.

Por último, la lejanía entre la ciudadanía y el político es notoria. Esas caras que solo se acercan en busca de una tajada o de una foto que refleje una falsa empatía. Los hechos de inseguridad son el campo propicio para que el aspirante de turno baje de su auto de alta gama para palpar lo que pasa en la calle. Cada vez hay menos credibilidad en ese tipo de acciones, esto aleja al electorado de todo lo que involucre a estos personajes que representan los intereses populares, o que dicen hacerlo.

Seguramente no será un tema importante en el tránsito hacia agosto 2023, igualmente empezará a ganar un lugar en la agenda mientras más polarizada se hace la elección en Argentina. Esa masa cercana al 30% será la que habrá que conquistar de cara a lo que viene, son la variable que puede dar vuelta la taba hacia un lado o hacia el otro. ¿Habrá un discurso que pueda interpelarlos/as?.

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