Stranger Things: ¿final digno o final con sabor a “¿era esto?”

Antes de meternos de lleno en el Upside Down emocional que dejó el cierre de Stranger Things, vale la presentación: Rodrigo Molina, periodista, conductor, analista pop y obsesivo profesional de las ficciones que se vuelven fenómenos culturales, se sienta a destripar (con cariño, pero sin anestesia) uno de los finales más esperados de la década.

Después de casi una década de misterios, sintetizadores y chicos corriendo en bicicleta mientras el mundo literalmente se les caía encima, Stranger Things llegó a su final. Y como todo cierre de una serie que marcó época, dejó algo más que un par de criaturas del Upside Down: dejó la pregunta que nadie puede evitar hacerse.

¿Fue un final a la altura… o Netflix dejó pasar una chance histórica?

Rodrigo se mete en ese terreno donde las redes todavía están peleando —entre lágrimas, teorías y uno que otro “el final ideal era otro”— para revisar qué dejó realmente este capítulo definitivo.

Porque sí, hubo épica, hubo nostalgia y hubo momentos diseñados para que nos explote el corazón. Pero también hubo decisiones que hicieron levantar una ceja. ¿Fue demasiado conservador? ¿Se jugó poco? ¿O simplemente estamos ante ese fenómeno inevitable donde ningún final satisface a todos cuando la serie se convierte en un símbolo generacional?

Lo cierto es que Stranger Things cerró una historia que ya era más grande que sí misma. Y ahí, quizás, estaba su mayor desafío.

Ahora te toca a vos: ¿Te gustó el final? ¿Qué cambiarías? ¿O preferís quedarte con la magia del viaje antes que con el cierre? Te leemos 👇

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