Mujer Cebra: tensión, ruido y una noche sin concesiones en el Konex
En la noche inaugural del Parador Konex, el 15 de enero de 2026, Mujer Cebra eligió correrse del clima de celebración para imponer otra lógica. Mientras el verano arrancaba con espíritu festivo, el trío llevó al escenario una descarga cruda y tensa, fiel a una identidad que no negocia intensidad ni asperezas, incluso en un contexto al aire libre.
El show avanzó como un bloque compacto, sostenido por guitarras filosas y una base rítmica que no dio tregua. Canciones como “El veneno”, “Fantasma” y “XXYY” marcaron ese pulso nervioso que atraviesa buena parte de su repertorio, construyendo un clima denso que se sostuvo más por la acumulación de energía que por los contrastes evidentes. No hubo grandes pausas ni discursos: la banda apostó a la continuidad como forma de impacto.
Lejos de bajar la intensidad, el set encontró momentos de expansión emocional en temas como “Verano (Sin personas)” y “Otoño imperdonable”, donde la tensión se volvió más oscura e introspectiva. En esos pasajes, Mujer Cebra mostró que su potencia no depende solo de la velocidad, sino también de la capacidad de generar climas incómodos y absorbentes, incluso en medio de una noche pensada para el disfrute liviano.
El vínculo con el público se dio desde el cuerpo y la energía compartida más que desde la palabra. “No te duermas”, “Y no me digan nada” y “De películas” reforzaron esa conexión directa, con una respuesta física que creció frente al escenario sin necesidad de gestos grandilocuentes. Todo ocurrió en un plano de inmediatez, donde la música fue el único lenguaje.
Hacia el cierre, “Adrenalina” y “SEISDIECISIETE” terminaron de elevar la temperatura antes de un final con “Invisible”, que dejó una sensación de descarga completa. Más que un remate explosivo, fue un cierre coherente con la lógica del show: intensidad sostenida, sin adornos ni concesiones.
En una grilla marcada por la diversidad, Mujer Cebra aportó ruido, tensión y una incomodidad necesaria. Su paso por el Konex no buscó adaptarse al verano, sino recordarle al verano que también hay espacio para lo áspero, lo urgente y lo frontal.
































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