Estelares y una noche de canciones eternas en el Konex

El 27 de febrero, el patio de Ciudad Cultural Konex se llenó de canciones, nostalgia y celebración con la presentación de Estelares. En formato al aire libre y con el clima ideal de las noches de verano porteñas, la banda ofreció un show sólido, sin invitados y con el foco puesto exclusivamente en su repertorio y en el vínculo directo con el público.

Desde el arranque con “Las vías del tren”, quedó claro que sería un concierto pensado para recorrer distintas etapas de la discografía del grupo. Con Manuel Moretti al frente, Estelares desplegó un setlist amplio que combinó canciones queridas por los fans con otros momentos más introspectivos. “Aire”, “Alma en mí”, “Doce chicharras” y “Sólo por hoy (chica oriental)” ayudaron a construir el clima de una noche donde la emoción y la melodía fueron protagonistas.

Entre canción y canción, Moretti se tomó varios momentos para conversar con el público. Con su tono calmo y cercano, compartió anécdotas personales y recuerdos vinculados al barrio del Abasto, un lugar que forma parte de su historia y de su imaginario creativo. Esos relatos, cargados de humor y nostalgia, aportaron un tono íntimo al show y reforzaron la sensación de estar frente a un encuentro cercano más que a un recital multitudinario.

Uno de los aspectos más claros del concierto fue el fuerte repaso por el disco Sistema nervioso central, publicado en 2006 y convertido con los años en una de las obras más representativas de la banda. Canciones como “Ella dijo”, “Cristal” y “Un día perfecto” —tres de los grandes clásicos del grupo— marcaron algunos de los momentos más celebrados de la noche, con el público cantando cada palabra y transformando el patio del Konex en un gran coro colectivo.

A lo largo del recital también aparecieron “Ríos de lava”, “Encantan”, “Las lunas”, “Las arañas”, “Rimbaud”, “Alas rotas”, “Zumba el viento”, “Emperifollada” y “Roma”, en un recorrido que dejó en evidencia la consistencia del repertorio de Estelares. Más que una sucesión de canciones, el show funcionó como un viaje por ese universo lírico tan particular que la banda construyó a lo largo de los años: historias urbanas, romanticismo y esa melancolía elegante que atraviesa buena parte de sus composiciones.

Pero si hubo algo que definió la noche fue la alegría del público. El Konex se llenó de gente que llegó con ganas de reencontrarse con canciones que forman parte de su historia personal. Cada estribillo fue coreado con entusiasmo, generando ese clima especial que se produce cuando las canciones ya no pertenecen sólo a la banda, sino también a quienes las hicieron propias.

El cierre llegó con el encore —“Luxemburgués”, “Es el amor” y “El corazón sobre todo”— que terminó de sellar una noche cargada de emoción. Sin invitados ni artificios, Estelares demostró que su mayor fortaleza sigue siendo la misma de siempre: un cancionero que atraviesa generaciones y que, en vivo, mantiene intacta su capacidad de emocionar. En el Konex quedó claro que esas melodías siguen tan vigentes como el primer día.

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