El Gran Rex se vistió de fiesta para recibir uno de los regresos más esperados del pop argentino: los 25 años de Bandana. Lo que se vivió no fue solo un concierto, sino un viaje en el tiempo que demostró que el fenómeno nacido a principios de los 2000 con Popstars sigue más vivo que nunca.
Esta vuelta tiene un sabor especial: Lourdes Fernández, Lissa Vera, Valeria Gastaldi y Virginia Da Cunha regresaron al escenario no solo como intérpretes, sino también como las mentes maestras detrás de todo, ya que el show fue producido íntegramente por ellas mismas. Esa autogestión se notó en la libertad artística y en el cuidado de cada detalle.
Lo más emocionante de la noche fue levantar la vista y ver el recambio generacional.
En las butacas se mezclaba la generación original, aquellos que hace un cuarto de siglo usaban los pañuelos en la cabeza y hoy promedian los 30 o 40 años, cantando a la par de una nueva camada de fans que heredó el fanatismo. Ver a padres e hijos compartiendo las mismas estrofas confirmó que las canciones de Bandana ya son parte del ADN musical del país.
La noche arrancó bien arriba. Tras una breve intro, los primeros acordes de “12 Horas” marcaron el inicio de lo que sería una verdadera catarata de hits.
A medida que avanzaba el show, se sucedieron los clásicos que todos querían volver a escuchar: “Maldita Noche”, “Cómo Puede Ser”, “Guapas” y “Nadie Como Yo”, entre otros.
A pesar del paso del tiempo, las chicas demostraron que el rigor artístico sigue siendo su marca registrada. Las coreografías se mantienen intactas, ejecutadas con una precisión y energía envidiables.
El show sorprendió al fusionar sus clásicos con las identidades actuales de sus integrantes. Se lucieron las pinceladas de rap de Lissa, aportando potencia urbana, y la impronta de Virginia fue clave cuando tomó sus bandejas de DJ para setear el ritmo de la noche.
Este fue, sin duda, uno de los momentos más épicos del show. Mientras ella pinchaba discos, un grupo de drag queens tomó el escenario con un despliegue visual increíble para dar paso a una versión electro de “Guapas”. El teatro entero se convirtió en una pista de baile electrónica, modernizando el hit sin perder su esencia.
































Además, el grupo aprovechó la ocasión para presentar material nuevo, dejando claro que este aniversario también tiene la mirada puesta en el futuro.
Cuando las luces se apagaron y parecía que el show había terminado, se produjo el momento más curioso de la velada. Varias personas ya habían comenzado a retirarse del teatro cuando, de repente, Bandana volvió al escenario para un cierre explosivo que nadie quería perderse.
Primero, con la emotividad a flor de piel en “Muero de amor por ti”, canción que grabaron como parte de la banda sonora de Lilo & Stitch. Luego, el final definitivo llegó repitiendo “Guapas”, compartiendo el escenario con todos los bailarines y el staff que estuvieron presentes a lo largo del show.
El broche de oro perfecto para terminar esta emotiva velada bailando todos juntos, con la energía y la alegría de haberse reencontrado.
Un cuarto de siglo no es nada: la emoción sigue intacta.
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