Pappo x Juanse: cuando el homenaje deja de mirar atrás y pisa el presente
Hay una línea fina entre el tributo cómodo y el que se juega. Pappo x Juanse eligió lo segundo. Sin nostalgia impostada ni solemnidad de museo, la noche se movió con una lógica simple: tocar fuerte, tocar derecho y dejar que las canciones hagan lo suyo.
El arranque con “Rock and Roll y Fiebre” fue casi una advertencia. Nada de introducciones largas ni climas forzados: la banda entró en calor desde el primer riff y sostuvo esa tensión durante todo el bloque dedicado a Pappo. “El hombre suburbano”, “Sucio y desprolijo” y “El tren de las 16” no sonaron como piezas de catálogo sino como canciones vivas, con filo y con aire. Juanse no se paró en el lugar del imitador; se corrió apenas lo justo para que el repertorio respire desde su propia identidad.
Ahí estuvo uno de los aciertos de la noche: evitar la copia exacta. En “Desconfío” y “Adónde está la libertad” el peso emocional apareció sin necesidad de sobreactuarlo. Hubo groove, hubo mugre y hubo timing. Tres cosas que no siempre coinciden.
Los invitados entraron y salieron sin romper el ritmo. Pablo “Sarcófago” Cano empujó el costado más stone en “La avispa” y “Sucio gas”, mientras que Juan Subirá le dio otro color a “La nave” y “El reflejo”. Fabián Quintiero y Luli Bass sumaron presencia sin convertir el show en desfile: acá la lógica fue canción por sobre nombre propio.
Cuando el set giró hacia Ratones Paranoicos, el pulso cambió pero no se relajó. “Rock del gato”, “Cowboy” y “Sigue girando” levantaron al público desde un lugar más directo, casi festivo, pero sin perder ese tono áspero que sostuvo toda la noche. “Vicio” y “Ya morí” terminaron de cerrar el círculo entre pasado y presente, sin necesidad de subrayarlo.
El final con “Ruta 66” funcionó como declaración: esto no es un recuerdo, es un lenguaje en uso. Sin adornos, sin discurso extra.
Más que un homenaje, lo de Juanse fue una puesta en valor. Una forma de decir que el repertorio de Pappo no necesita vitrinas, necesita volumen. Y mientras haya alguien dispuesto a tocarlo así, el legado no se discute: se escucha.
Fotos: Camila Sebastiao




































Ayúdanos a seguir creciendo
Si te ha gustado la nota, podés hacer una pequeña contribución para ayudarnos a seguir adelante con el proyecto. Si estás en Argentina, podés hacerlo a través de este enlace, y si te encuentras en cualquier otro lugar del mundo, aquí tenés el link correspondiente. ¡Gracias por tu apoyo!






































